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Lucca, antigua ciudad de los albores romanos (se
convirtió en colonia latina en 180 a.C.) de los que
conserva aun hoy la estructura urbana, los restos de
las primeras fortificaciones y el anfiteatro.
Llamada "la ciudad de las cien iglesias", conserva
numerosas de ellas, algunas ya fuera de la órbita de
la Iglesia, no sólo dentro del recinto de las famosas
murallas que circundan la ciudad y que fueron fortificadas
para defenderla de los numerosos ataques externos en
la Edad Media, sino también en las zonas limítrofes;
mientras que en el Centro campean antiguos palacios
medievales bien conservados hoy en día, entre los cuales
podemos admirar la más antigua ceca estatal europea,
fundada en 650 d.C.
Entre las construcciones que de fijo deben verse
cabe mencionar la iglesia de San Michele in Foro, la iglesia de San Giovanni e Reparata, y el célebre Duomo di San Martino, cuya capilla, construida por Matteo Civitali, custodia la escultura del Santo Rostro, y, por fin, una de las atracciones características que hacen de la ciudad de Lucca única en el mundo: la Torre Guinigi, de 44 metros de altura y la extraodinaria encina que se
sitúa en la cumbre.
Resultará muy romántico pasear, o alquilar una bicicleta, y pedaleando sobre las antiguas murallas transformadas en parque gozar del espléndido paisaje de la ciudad de los muchos "campanili" que se recortan sobre el horizonte de la que hubo de ser una fortificación defensiva pero que ahora conserva la fascinación de mantener intacto el casco céntrico de una estupenda ciudad medieval.
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